Las hormigas colaboran con la alimentación de su colonia pero. . . en especial con la de la Reina.
En la Estación Ecológica, ver a las
hormigas carroñeras transportando los
cadáveres de insectos a sus
hormigueros es un diario acontecer.

Los hormigueros están ubicados entre
las tejas del techo y las hormigas
suben por las columnas de
mampostería arrastrando su alimento.

A la derecha vemos como más de un
centenar de hormigas son capaces de
transportar (no sin un gran esfuerzo)
una hembra de Megaloptera (insecto
de 4 centímetros de largo) por las
superficies verticales de las columnas
que sostienen el techo del alero.

Estas hormigas son activas carroñeras
y se la pasan buscando y
aprovechando cualquier minúscula
partícula de carne o de cualquier  
insecto que encuentren en su camino.
Al patrullar minuciosamente el espacio disponible siempre
encuentran los restos aprovechables de algún animal. Hemos
observado cuando atacan insectos todavía vivos, que de algún
modo dejan ver que están débiles o moribundos. Esto suele
suceder con algunas mariposas nocturnas y ciertos coleópteros.

Y todo este trabajo para alimentar a la comunidad y... sin duda  
a la reina, que es la que probablemente recibe la mejor parte
porque, además, produce toda la población del hormiguero.  
Para eso son las reinas y por eso existen las diferentes castas
estructurales de estas complicadas comunidades de insectos.

En un par de ocasiones, los millares de hormigas que viven
entre las tejas de la estación han formado
concentraciones de
miles de individuos, refugiándose en la paredes interiores del
edificio y hasta introduciéndose debajo de los colchones de las
literas, buscando proteger sus huevos y sus larvas del peligro.
Esto ha ocurrido porque han percibido la presencia de columnas de
hormigas marabunta, algo más grandes y agresivas, invadiendo el
tejado en busca de presas.  Cuando las columnas de marabunta se
van, las hormigas abandonan las paredes internas de la estación y
regresan a sus nidos entre las tejas. De nuevo reina la paz.