Algunas mariposas de la Guáquira tocan maracas mientras vuelan joropo.
En las faldas del Cerro Zapatero, viven unas maripositas del
genero
Hamadryas sumamente alegres y juguetonas, llamadas
maraqueras, que “bailan volando y tocan joropos con maracas
sin capachos” cuando ejecutan sus intensas persecuciones
nupciales, girando vertiginosamente detrás de la mariposa
deseada.  O… ¿Son mas bien persecuciones agresivas para
ahuyentar al competidor?

No sé de cuál opción se trata, pero lo cierto es que divierten
mucho al observador, pues invariablemente suelen posarse
cabeza abajo sobre la corteza del tronco de un árbol de
mango, a tomar sol. Y… de rato en rato emprenden las
vertiginosas y complicadas persecuciones aladas, que casi
parecen peleas de perros o de gatos voladores, si  éstos volar
pudieran.

Hay varias especies que hacen lo mismo, y la verdad da gusto
observarlas y escuchar ese menudo toque de maracas que,
cuando es muy intenso, nos recuerda también el ruído del
chisporroteo del bambucillo cuando se quema.

Las hay de distintos patrones de coloración. Algunas imitan
muy bien la coloración de la corteza pareciéndose a los
líquenes que crecen sobre el tronco, o muestran manchas que
interrumpen la forma visual del ala, o muestran diseños de
colores intensos como el azul aterciopelado, con diminutos y
numerosos ocelos azules.

Hay variedades para todos los gustos y para pasar un rato
agradable disfrutando del aire fresco bajo la sombra, comiendo
mango y escuchando a las mariposas tocar con sus maracas
invisibles un joropo sin cuatro, sin arpa y sin capachos.   
CRB.
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