¡Las plantas que trepan sobre otras pueden ver el Sol más de cerca!
Algunas plantas trepadoras o enredaderas son herbáceas
delicadas y frágiles y otras leñosas de troncos relativamente
duros y fuertes.

Cuando germinan en el piso de la selva, las plántulas emiten
delgados tallos que muestran afinidad por dirigirse hacia los
lugares más oscuros, hasta encontrar el tronco de algún árbol y
luego se orientan hacia la luz, para así remontar por los costados
del tronco y eventualmente desplegar sus hojas sobre la copa de
su recién adquirido sostén.

Las trepadoras herbáceas son delicadas y gráciles
manifestaciones de vida que remontan los grandes árboles. Las
leñosas también trepan pero son mucho más fuertes y sus tallos
en la base pueden ensancharse hasta a alcanzar -en ciertas
especies- unos cuarenta o cincuenta centímetros de diámetro.
Debido al lento crecimiento  de estas plantas, hallarlas en tal
condición permite asegurar que han vivido larga vida en selvas
muy poco intervenidas.

Pertenecen a diferentes familias o géneros en los que también
hay plantas no trepadoras. Por ejemplo en el género Bauhinia,
incluye especies arbóreas y especies trepadoras.
Esta especie de calico, Aristolochia maxima, de
tallo grueso, ha trepado haciendo ascendiendo en
espiral, alrededor del árbol que la soporta.
Ascienden usando distintas estrategias, entre ellas la de entorcharse en forma espiral
alrededor de otras plantas durante su crecimiento o, desarrollando hojas especiales
llamadas zarcillos, como largos filamentos capaces de enrollarse alrededor de las ramas u
hojas de otras plantas

Así, son capaces de ascender hasta ubicarse por sobre las copas de los árboles y tomar el
sol sin que otras plantas les hagan sombra

Al hacerlo producen sombra que puede interferir con la función clorofílica y hasta poner en
peligro la vida de las plantas sobre las cuales crecen.

La escalera de mono, la flor de calico, el bejuco de agua, las parchitas, el pepino de
culebra y la bauhinia son algunos ejemplos de trepadoras de las selvas de Venezuela.

En La Guáquira viven especies entre las cuales, las más notorias están la flor de calico,
con tallo leñoso en unas especies y herbáceo en otras, así como también el pepino de
culebra y varias especies de parchitas.

Algunas trepadoras desarrollan flores de corolas amplias y blancas. Es probable que al
exhibirlas sobre la copa de los árboles, sean fácilmente ubicadas y visitadas por
murciélagos nectarívoros y mariposas nocturnas capaces de polinizarlas.

La liana llamada flor de calico pone sus hojas en lo alto de los árboles cuya anatomía trepa
pero, en contraste, pone sus flores en la parte baja del tronco e incluso a ras del suelo,
exhibiéndolas a diminutas moscas que vuelan a baja altura y que las polinizan.

Algo que llama la atención es que las trepadoras son proclives a extremismos.
Unas son delgadas, gráciles, afianzándose con sutileza a los arbustos o árboles que las
soportan. Con su raíces bien ancladas al piso de la selva se elevan hasta estar por sobre
las copas de los grandes árboles, donde sus hojas recibirán luz solar sin obstáculo o
exponen sus flores a los polinizadores volantes que frecuentan esos espacios aéreos,
mientras que otras ponen flores y frutos cerca del suelo. Algunas lianas como la llamada
pepino de culebra, suelen alcanzar varias decenas de metros de largo y se extienden entre
varios árboles pero parece que prefieren la relativa oscuridad del interior de la selva o su
bordes para desarrollarse y crecer.

Lo más probable es que las especies que ponen frutos cerca del piso de la selva
produzcan semillas que simplemente caen a piso sin mucho esfuerzo y los que ponen frutos
en lo alto tengan semillas fácilmente transportables por el viento o algunos agentes
dispersores como los pájaros. Son, diferencias significativas que muestran la variedad de
oportunidades o nichos que las plantas encuentran y explotan en su medio selvático.

La selva tropical soporta y alberga una gran diversidad de especies de plantas y animales
porque es un ambiente natural donde las oportunidades abundan y los organismos en
continuo proceso de evolución explotan esas oportunidades.

Los seres de la selva y, entre ellos las plantas trepadoras, nos recuerdan a los humanos en
la gran ciudad, donde tantas oportunidades existen y donde la inventiva y el ingenio
permiten al hombre aprovechar una gran variedad de nichos o profesiones y ocupar
posiciones de trabajo y de consumo en la gran maraña citadina.
Esta planta de calico, Aristolochia odoratissima,
de tallos delgados, muestra sus flores a sus
potenciales polinizadores.
La trepadora extiende sus zarcillos buscando
asidero mientras crece y desarrolla sus hojas.
Los zarcillos se entorchan alrededor de hojas o
ramas al percibir el contacto físico.
Gerardo Budowski, ingeniero forestal y eminente
conservacionista venezolano radicado en Costa
Rica, muestra el tronco de una liana leñosa del
género Bauhinia durante un curso en las selvas
de ese país centroamericano, durante el cual
tuvimos el privilegio ser su alumno y aprender de
primera mano muchas cosas sobre estas
impresionantes plantas.





A la izquierda, la flor de calico una especie
trepadora, por demás interesante, a la cual
hemos dedicado un espacio especial en una
entrega anterior de Los Encantos de Zapatero.