
| Extrañamos a nuestros visitantes |
| Luis Daniel Otero y familia, visitando la exhibición y divirtiéndose al comparar el oso frontino con la musaraña y el cóndor de los Andes con el Chivito de los Páramos. |
| Mientras saborea un chocolate caliente, Machela le explica los objetivos del Centro de Visitantes y le invita a pasar a la exhibición sobre la vida en el páramo. Como se imaginan, era muy poco probable enseñarle a Juan Félix algo sobre el páramo que él ya no supiese. |
| Los niños disfrutaban la interacción con diferentes elementos de la exhibición. |
| Es en familia como mejor se visitaba el lugar. Y esa es, precisamente, la costumbre y la estructura de la visita a estos parajes, sobre todo en vacaciones. |
| Carlos Ramón, con bufanda verde, rodeado por una nutrida y colorida familia Hindú. |
| La expresión de contento de verse y saberse el mejor amigo de los parques nacionales irradia su alegría. Para nosotros, esa pícara sonrisa vale un millón de esfuerzos. |
| Algunos niños del pueblo le acompañan y aprovechan de participar en la visita guiada interactiva. |
| La cocina del páramo y sus piezas componentes le son más que familiares. Piensa las veces que se tomó un calentaíto a la vera del fogón. |
| El Ing. Deud Dumith, ( Primer visitante y Presidente de Inparques entre 1989 y 1994) inaugura el Centro de Visitantes en octubre 1993, luego que Maraven financió la construcción de las instalaciones. |
| Juan Félix Sánchez, un visitante fuera de serie |
| Tahís Solano, de Maraven, ayuda a Deud Dumith de Inparqes a cortar la cinta inauagural |
| Max García (a la derecha en las fotos) nuestro inefable guitarrista y cantautor, amenizaba los sábados y domingos la visita al cafetín. |
| El Museo |
| El Centro |
| El Páramo |
| La Arquitecta Fátima Salazar, y el Ing. Gerardo Pineda, Superintendente del Parque Nacional Sierra Nevada hacia el comienzo de nuestros trabajos en Mucubají. |
| Entre los impactos más frecuentes producidos por la visita en el área recreativa de Mucubají, está el sobreuso de zonas delicadas y sensibles al paso de caballos y personas. En la foto de la izquierda se ve la huella producida por el uso prolongado de una senda abierta y mantenida por el diario pisoteo de las cabalgaduras. A la derecha, mediante un retoque fotográfico, vemos cómo luciría el paisaje original si hubiese un reglamento de uso que obligase a los arrieros a usar la calzada de concreto y no permitiese atravesar el paisaje natural cortando camino, para "sustraerle" al visitante dos o tres minutos del tiempo de su paseo. |


| De los mejores guardaparques que hemos conocido, Alirio y Cheo, trabajaron varios años en Mucubají durante buena parte del tiempo de la concesión. Siempre listos para apoyar a los visitantes, Hasta ellos nuestra memoria y aprecio |
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